
Acabo de llegar de clase con Magnús. Ese hombre con nombre parecido al de un helado nos ha dado la vida en cuanto a asignaturas se refiere. Su asignatura acerca de proteínas es perfectamente convalidable por la correspondiente química de proteínas en Salamanca, y, además, no os lo creeréis pero en una semana que llevamos yendo a clase con él ya le hemos cogido más o menos el acento e incluso a veces tengo la sensación de enterarme más que de algunas clases en España. El hombre se ha quedado flipando con nosotros ya que el primer día solo fui yo a clase, pero cada día va un español más que se ha decidido apuntar a la asignatura después de oir mi buena opinión sobre ella.
Sin olvidar a Augusta, el premio naranja de la universidad de Islandia que dicen las leyendas que no suspende nunca a nadie. Es un encanto de mujer, habla muy bien inglés y lo tiene todo muy bien organizado. Las comparaciones son odiosas, pero la verdad es que aquí los profesores te ayudan a aprender y las clases se hacen amenas e incluso puede ser divertida una clase de interacciones entre proteínas. A ver como se portan al final.
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