
Esta semana pasada ha sido muy agetreada. Entre la presentación en inglés, el trabajo y los preparativos no hemos parado. Pero ya está todo listo, Guesthouse Aurora está esperando vuestra llegada con las puertas abiertas (y nunca mejor dicho). Todo hay que decirlo, entre presentación y presentación también hemos tenido tiempo para ir a la excursión organizada por el grupo de erasmus de Reykjavik...
EL viernes pasado, mientras nuestro casero cambiaba las ventanas de la casa, nosotros nos fuimos a la falla de Pingvellir a hacer snorkel. LLegamos allí y los guías empezaron a sacar todos los trajes de buzo que nos teníamos que poner. A mi al principio me parecía imposible que por mucha ropa que te pusieras no te fueses a mojar, pero era cierto. Yo nunca me había vestido de buzo por lo que me pareció muy divertido, sobre todo el hecho de que, una vez que tienes toda la ropa puesta tienes que agacharte y separar ligeramente por el cuello el traje del cuerpo para que se vacíe de aire. Una vez hecho esto, el traje se pega a tu cuerpo como si fueses un embutido envasado al vacío y, curiosamente, ahí ya no entra nada de agua. Cuando me metí en el agua tenía miedo pensando en que si no funcionaba el aislamiento, en ese agua a 2ºC no duraría ni 15 minutos. Pero, como os dije, ahí no entra nada, y además flotas solo, no te hace falta nadar. El recorrido fue una pasada, aunque no vimos ni un pez mereció la pena poder ver todo el fondo submarino en unas aguas tan limpias como esas. No pude hacer fotos debajo del agua evidentemente pero os dejo aquí unas fotos de lo que yo pude ver con mis propios ojos.