

A pesar de que parece que acabo de llegar de una etapa del Camino de Santiago por lo cansada que estoy no es así, simplemente he estado esta tarde en la piscina número 5.
Esta piscina, de nombre impronunciable para nosotros, es la número 5 en el mapa de las líneas de autobús en el que señalan también las piscinas. Después de llevar muchos intentos yendo cada día a una de las 15 que hay en el área de Reyjavik, al final hemos decidido que ésta es la mejor. Ya os había contado antes cosas sobre otras piscinas, pero sin duda la 5 es la mejor. Si no fuera porque está a 35 minutos de autobús de mi casa...
Tiene una parte cubierta, con una cúpula de cristal que resulta ser un espejo, que es la zona de los niños. Lo mejor está en la parte de afuerta. Por supuesto tiene un tobogán de estos de tubo en los que te tiras con o sin colchoneta. Además se tira todo el mundo, porque en cuanto has llegado arriba a la boca del tobogán, con una temperatura exterior de 0 grados, nadie se da la vuelta para volverse para abajo, todos se tiran. No lo he aclarado nunca, pero el agua incluso en el exterior está climatizada. Una vez que te has tirado por el tobogán puedes pasar a las zonas de los típicos chorros de agua en forma de cascada que te dan en el cuello, y también hay una parte que son como unas camas en las que salen burbujas por abajo. Por supuesto hay una piscina olímpica para hacerte unos largos, aunque el agua suele estar un pelín más fría, lo justo para que no puedas estar ahí sin nadar.
La última parte del recorrido son las saunas y los hotspots. La número 5 tiene 3 hotspots, uno a 37 grados, otro a 39 y otro a 41. El de 41 casi no se aguanta, te entra un sueño impresionante. En el de 37 se puede estar un buen rato.
Lo más gracioso es que siempre te encuentras con alguien que sabe español y que empieza a hablar contigo. En Islandia las piscinas son casi como los bares en España, un lugar de reunión y para conocer gente.
Después de todo esto, por si ya era poco, en los vestuarios nos encontramos con máquinas de última tecnología. Primero vimos una especie de lavadora centrifugadora en la que metes el bañador mojado y en 15 segundos te sale seco. Si ya con esto no salíamos de nuestro asombro, lo mejor fue cuando nos encontramos con una especie de paneles que emiten luz imitando la luz natural, que en teoría tienes que ponerte enfrente de ellos en invierno durante 20 minutos. Todavía sigo extrañada sobre esas lámparas. Había oido a alguien del laboratorio hablar sobre ellos, pero pensé que era una broma. Estos islandeses...
1 comentario:
¿Esta es en la que yo estuve? Es que por las fotos del interior y del tobogán me parecía que sí, pero no estoy segura...¿Al final Ramón se tiró o no se tiró?
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