
Aquí estoy, entre miles de probetas, pipetas, matraces aforados y medios de cultivo. Éste es mi trabajo aquí en Islandia. Tengo que venir de lunes a viernes a trabajar al laboratorio de la universidad. Estoy trabajando en expresión de levaduras. No tengo, por ahora, un horario fijo, suelo venir por la maæana hacia las 10 pero nunca sé cuando voy a salir, depende de lo que esté haciendo ese día.
En Islandia, los laboratorios son silenciosos. Cada persona está trabajando en su proyecto y no te dice ni la hora. Ahora que hemos entrado de pronto 6 espaæoles en el laboratorio les hemos revolucionado todo: lo único que se oye es a nosotros hablando. Lo más triste es el momento de la comida. En vez de cogerse una hora para ir a comer a la cafeteria de medicina, simplemente salen un momento fuera (porque no pueden comer dentro) a comerse un triste sandwich. Yo intento acostumbrarme a este sistema, pero es que a las 4 ya tengo hambre otra vez. Da igual que me coma 2 sandwiches, y fruta y yogures, da igual, a las 4 ya vuelvo a tener hambre.
2 comentarios:
Un triste sandwich y laboratorios silenciosos...
Qué distinto es todo, comparado a lo que estamos acostubrados aquí!
¡¡¡Que no me entere yo de que no comes ehhh!!! Aún te quedará algo de los cuatro kilos de embutido que subiste hasta ahí arriba, ¿no?
¿Todavía no te lo han intentado robar tus compis de casa?
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