
Por fin llegó la entrada final. Ha sido difícil pensar qué poner para que la leáis hasta el final…jejeje.
Hace un año casi no conocía nada de Islandia. Ahora, Junio de 2009, he vivido allí y tengo incluso kennitala, como un islandés más. Además, volveré alguna vez.
En ese país he vivido experiencias únicas; escalé glaciares, vi auroras boreales, lagunas de boro, géiseres y fumarolas, comí a las tres de la tarde siendo de noche y me dormí a las 2 de la mañana siendo de día. Me sorprendió más de una vez el clima, nevando un 30 de Septiembre, y sintiendo el mayor frío de mi vida en el lago Myvatn y el calor más sofocante bañándome en las cuevas de Grotijia a 45ºC cerca de ese mismo lago.
Hice cosas que nunca pensé hacer, desde hablar en inglés durante 30 minutos sobre genética hasta bucear en agua a 4ºC pasando por salir de fiesta con botas de montaña.
Aparte de todo esto, ha sido fundamental toda la gente que he conocido. Grandes momentos hemos pasado en la cocina de Aurora, en el salón de Laugavegur 53, en la cocina de Guesthouse Von o en los pasillos de Hofdi. Nos mezclamos con los islandeses bailando en el 11, el café Cultura, el Oliver o en 101 Reykjavik y trabajando sin bata de laboratorio en el lab 357.
Es casi imposible nombrar a todas esas personas, pero merecen mención especial los 6 erasmus salmantinos, junto con sus amigos, novios y visitas. No hubiese sido lo mismo sin el buen humor del nuevo biotec, sin las tardes haciendo abdominales y escuchando poker FACE con la estudiante preferida de Snaebjorn y la cocinera por excelencia del pollo a la pimienta y el martamole, amenizadas por la inquilina de la mejor habitación de Reykjavik (con balcón y vistas al mar) e interrumpidas por un islandés preguntando si hablamos alemán y un italiano de gafas rojas diciendo acero pa la barca.
Las clases de lírico haciendo 300 abdominales, las clases de hip hop y la flipadilla, las clases de danza en Skeifan 3b, lugar que siempre huele a pastel de manzana…y por supuesto las clases de proteínas con sus galletas de chocolate en el descanso y los días en el lab peleándonos por el paquete de noodles.
Las clases de lírico haciendo 300 abdominales, las clases de hip hop y la flipadilla, las clases de danza en Skeifan 3b, lugar que siempre huele a pastel de manzana…y por supuesto las clases de proteínas con sus galletas de chocolate en el descanso y los días en el lab peleándonos por el paquete de noodles.
Para llegar a todo esto, hay que agradecerle a nuestra buddy islandesa todo lo que nos ayudó, y por qué no, a Maggi te quiere ayudar. Nuestra buddy tampoco se perdía las grandes fiestas en casa de Penélope Skyr, la fiesta cosu and cosu, los cumpleaños y los juegos de pruebas que acababan con un french guy subido en un coche por Laugavegur.
Aparte de todos ellos, están todos los erasmus que conocí y que quizá no vuelva a ver, o quizás sí. Hablo de apuestos noruegos que nunca comen pan blanco pero que si comen jamón serrano, franceses más útiles que una navaja suiza que hacen el pino con una mano, inglesas que son leyenda en Reykiavik, rusas que bailan danza del vientre, daneses incapaces de pronunciar inglés comprensible para nosotros, italianas miembros de coach surfing que casi convencen a Erla Bjork de celebrar fiesta erasmus en Háskolatorg, islandeses con zapatillas de deporte corriendo por Askja, gatos llamados Gudmundur.
Y, por supuesto, las visitas que hemos recibido han sido de lo mejor: novios majísimos, arquitectas obsesionadas con la casa nórdica, la compañía del anillo. Hicimos grandes excursiones con guía de lujo del que otros erasmus aprendían sus recetas de cocina y que no paró hasta ver de cerca los frailecillos (el último día a las 4 de la tarde). Él fue también nexo de unión entre Háskoli Islands y Háskoli Reykjavik y el favorito de Siggi.
Fuimos a lugares fantásticos, explosión de colores, musgos para saltar y musgonetas ilegales para conducir a las que se le abren las puertas, y todo con una misión: destruir el anillo. Un Bim Bam Bum por todos ellos.
Fuimos a lugares fantásticos, explosión de colores, musgos para saltar y musgonetas ilegales para conducir a las que se le abren las puertas, y todo con una misión: destruir el anillo. Un Bim Bam Bum por todos ellos.
Todo esto y mucho más está en mi memoria, aunque poco a poco los nombres de la gente o de los lugares se olviden y solo queden los detalles importantes, como el sándwich bim bam bum o los viajes al laboratorio a las 12 de la noche.
Cuando alguien te diga que ha estado en otros lugares dará igual, porque nosotros siempre podremos decir que hemos vivido en Islandia: ¿qué supera eso?. (by Dani)
2 comentarios:
Covaaaaa!!!
Casi se me saltan las lágrimas, y eso que yo no he estado allí de erasmus contigo!!
MARTITA:Una entrada muy grande, cova, cómo tú. Nos hemos reído mucho.
KIM:Yo entedi todos. Echo de menos Islandia muchisimo y ti tambien! Pero, ¿vamos a vernos pronto, verdad? ¡Que bien! ¡Hasta la vista, baby!
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